Levanta la mano si conoces a alguien que haya logrado balancear a la perfección su vida laboral y personal. Si la levantaste, felicidades, ¡has encontrado un unicornio! Porque lograr que todos los aspectos de nuestra vida estén equilibrados es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos cada día, sobre todo en momentos como el que estamos pasando a nivel mundial.
Pero, ¿qué significa “una vida balanceada”? Seguro todos estaremos de acuerdo en que este balance se basa en conceptos como: la gestión de tiempo, la felicidad y el éxito –lo que sea que esto signifique para cada quien–. Aunque es claro que definirlo es muchísimo más fácil que conseguirlo. Veamos qué nos recomiendan los expertos.
La Fórmula del Éxito
¿Para qué queremos lograr un balance entre la vida personal y el trabajo? Básicamente, para conseguir el éxito, que es lo que creemos que nos llevará a la felicidad. Aunque es probable que esta teoría esté muy errada.
Durante muchos años, nos han enseñado que para lograrlo, tenemos que trabajar mucho. El psicólogo Shawn Achor afirma que esta fórmula es “científicamente anticuada y no sirve” y que, en realidad, funciona a la inversa. En su charla TED “El feliz secreto para trabajar mejor”, nos explica que, en primer lugar, porque cada vez que alcanzas una meta, tu idea de lo que es el éxito –tu objetivo– cambia; y si basamos la felicidad en objetivos, se vuelve imposible conseguirla plenamente.
En segundo lugar, Achor afirma que sólo el “10% de tu felicidad a largo plazo proviene del mundo exterior; el 90% restante proviene de cómo procesas internamente el exterior“. Por eso, insiste en que debemos cambiar la fórmula de la felicidad y el éxito.
Básicamente, porque nuestro cerebro funciona de forma opuesta. “Si hoy elevas el nivel de positivismo de alguien, entonces su cerebro experimentará lo que llamamos una ventaja de felicidad, o sea que el cerebro en positivo funciona muchísimo mejor que cuando está negativo, neutro o estresado. Se elevan sus niveles de creatividad, inteligencia y energía, continúa Shawn Achor.
¿Cuánto mejora nuestro cerebro cuando está en estado positivo?

¿Cómo podemos entrenar al cerebro para que se vuelva más positivo?

Agradece 3 cosas por día
Escribe 3 cosas por las que sientas gratitud, todos los días durante 3 semanas. Tienen que ser diferentes cada día. De esta forma, tu cerebro empieza a retener un patrón de no buscar lo negativo en el mundo sino lo positivo.

Ejercita la meditación
Sirve para contrarrestar el TDAH que hemos creado al tratar de hacer muchas cosas a la vez y nos entrena para concentrarnos en una sola tarea. Además, nos ayuda a no saltar entre pensamientos. Seneca decía “sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad”.

Un acto de bondad diario
Escríbele a alguien de tu círculo social elogiándolo o agradeciéndole. Esto ejercitará a tu cerebro para que vea lo bueno de quienes te rodean. De este modo, además generarás mayor empatía y cercanía.
La gestión del tiempo: Un día tiene solo 24 horas
Muchas veces ni siquiera tenemos tiempo para entrenarnos físicamente, mucho menos para entrenar al cerebro. Es entonces donde entra el tercer factor que mencionábamos más arriba: la gestión del tiempo. Aunque no podemos hacer que el día dure más de 24 horas, aquí algunas recomendaciones, tomadas de la campaña Work-Life Balance ON lanzada este año en 3M LATAM, para ordenar tu agenda y establecer prioridades, que te ayudarán a lograr el balance que buscas.
1. Establece un horario y establece límites
Primero lo primero, determina tus horas de trabajo y marca tu calendario en consecuencia. Mientras trabajas de forma remota, hay menos separación entre el trabajo y el hogar, y a veces puede parecer estás “siempre disponible”. Habla con tu supervisor, exprésale tus necesidades y establezcan un horario. Establece límites claros y comparte tus horas de trabajo con tu equipo y socios.
Bloquea en tu calendario los momento del descanso. Dedicar tiempo a las comidas, al aire libre, los descansos para estirarse, la meditación y el ejercicio son formas excelentes de crear equilibrio. Programa este tiempo como una reunión recurrente en tu agenda y trátalo con el mismo nivel de importancia que tus otras reuniones.
2. Está bien decir que “no”.
Muchas veces por no saber decir que no, entramos en un “ciclo” donde el trabajo se va acumulando y proporcionalmente el estrés y la frustración: el efecto “bola de nieve”. Esto no es bueno para tu salud, tu desempeño, el equipo ni la compañía. Es necesario que puedas sincerarte contigo y con el resto, para marcar un límite, porque a veces simplemente no hay suficientes horas en el día. Por ejemplo, si no puedes asistir a una reunión, está bien rechazarla y hacer un seguimiento después para mantenerte al día y tener la oportunidad de dar tu opinión sobre el tema. Si eres quien organiza la reunión, ayuda a todos a mantenerse conectados enviando un resumen de la conversación para aquellos que no puedan asistir.
3. Sé respetuoso con el tiempo de los demás.
Cuando programes una reunión, verifica que los participantes estén disponibles y que no esté programada en un tiempo bloqueado, a menos que haya una verdadera necesidad comercial urgente o hayas recibido el permiso de la persona. Si las reuniones involucran personas de diferentes zonas horarias, asegúrate de rotar el horario.
Respeta las necesidades de los demás de la misma manera que esperarías que respeten las tuyas.
4. Mantén una comunicación abierta y transparente.
Analiza tus necesidades generales. Cualquiera que sea tu situación, trabaja con tu equipo para personalizar un plan que funcione mejor, acorde a tu función y circunstancias personales. Revisa este plan con frecuencia para asegurarte de estar en la misma página y obtener ayuda para priorizar proyectos y entregables. Este punto es muy importante. Mantén una comunicación continua con respecto a los plazos. Establece metas claras sobre qué necesitas lograr cada día y sobre las expectativas de cuándo estarás y cuándo no estarás disponible, de modo que puedas continuar generando resultados y colaborando de manera efectiva.
Fuente: 3M Ciencia aplicada a la vida




